El estafador ruso que se metió en el tango “Cambalache”

La estafa fue colosal: 500 millones de francos a ahorristas e inversores extranjeros. Las bolsas de Nueva York, Londres y Berlín se derrumbaron. El primer ministro francés, Camille Chautemps, renunció y el gobierno saltó por los aires, la III República de Francia quedó desprestigiada por albergar a corruptos. Socialistas, comunistas y sindicatos declararon la huelga general en defensa de la democracia y manifestaciones de grupos fascistas provocaron 17 muertos. Francia estaba al borde de la guerra civil a causa de un malandra ruso de familia judía que había engañado a cientos de miles.

Se llamaba Serge Alenxander “Sacha” Stavisky y provocó tal conmoción en el mundo durante la primera mitad de la década del 30 del siglo XX que un espíritu inquieto y talentoso como el de Enrique Santos Discépolo lo incluyó en 1934 en uno de sus inmortales tangos, Cambalache: “...Que falta de respeto, que atropello a la razón. ¡Cualquiera es un señor! ¡Cualquiera es un ladrón! Mezclao con Stavisky va Don Bosco y La Mignon. Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín...”

Sacha Stavisky llegó a Francia desde Ucrania en 1900. En su juventud practicó pequeñas estafas, hizo trampas en el juego, robó joyas y daba pantagruélicas fiestas de las que participaban miembros de la aristocracia, políticos, artistas y figuras del deporte. Sacha y su segunda mujer, Arlette Simon, de quien se decía que era una persona nacida para gastar dinero, abrieron un banco en Bayona, cerca de la frontera con España. Tuvieron respaldo oficial y sus directores pertenecían a la alta sociedad francesa.

La estafa se descubrió hacia fines de 1933 cuando algunos ahorristas pretendieron retirar lo que creían que habían ganado. El dinero ingresado había desaparecido y los bonos emitidos eran falsos. La evidencia de que Sacha tuvo apoyo político elevó el malestar social. La policía siguió su rastro hasta su chalet, en la localidad de Chamonix, en la Alta Saboya. El 8 de enero de 1934, cuando los policías entraron, se escuchó un disparo. Serge Stavisky estaba muerto de un tiro en la cabeza. Jamás se pudo saber si se mató a lo mataron.

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